Declaración de objetivos MACHI

En años recientes, debido a la urbanización, el desarrollo y los saqueos, arqueólogos y el público en general empezaron a preocuparse por la destrucción de los sitios arqueológicos mayas. Aunque los cinco países que conforman la región maya (México, Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador) se han esforzado para combatir estos problemas, los gobiernos de éstos países se han enfocado principalmente en la preservación de los sitios y en promover el turismo arqueológico. Los esfuerzos para que el desarrollo de los incentivos económicos giren alrededor del turismo arqueológico han logrado un relativo éxito; si tan solo los incentivos monetarios fueran suficientes para lograr un cambio en la relación entre la población local y las ruinas arqueológicas, los saqueos serían menos comunes en los países en vía de desarrollo con economías fuertes.
 
Mientras millones de individuos que se auto-identifican como Mayas viven en cuatro de estas cinco naciones, pocos hacen una conexión entre ellos mismos y los antiguos Mayas, cuyos impresionantes restos arquitectónicos forman parte del paisaje actual. Entre la población, son pocos los que todavía mantienen algún conocimiento o idea sobre los sitios arqueológicos de sus ancestros Mayas. La experiencia colonial y pos-colonial de asimilación, donde las experiencias y los conocimientos prehispánicos han sido subordinados a las experiencias occidentales, han básicamente desconectado a los descendientes modernos Mayas de su pasado. Mientras las formas tradicionales de educación se van deteriorando lentamente, la educación formal en el colegio y en la iglesia han llenado este vacío devaluando las modernas culturas indígenas, enseñando que los Mayas, inteligente y poderoso pueblo del pasado, ya no existen. La arqueología también ha sido cómplice de esta idea debido a su falta de comunicación con el público general y al no involucrar a la población local en el proceso de investigación, interpretación y gestión arqueológica.
 
Es en este ambiente de pérdida sostenida del patrimonio cultural Maya en sus formas antiguas y modernas que la Iniciativa para Preservar la Herencia del Patrimonio Cultural Maya (MACHI, por sus siglas en inglés) fue concebida. La financiación recibida por la investigadora líder, Dra. Patricia A. McAnany (Boston University) de una organización filantrópica privada, fue usada para iniciar una serie de entrevistas durante nueve meses en el 2006. Con esta investigación, el equipo MACHI determinó que, a pesar de los grandes esfuerzos hechos por muchos para combatir la pérdida de sitios mayas, estos rara vez han sido acompañados con la educación sobre el valor de la herencia cultural maya, particularmente en poblaciones rurales. La objetivo de MACHI es entonces construir avenidas viables para la promoción de la herencia cultural Maya a través de programas informales educativos básicos. Para asegurar la continuidad de estos programas, es importante el desarrollo de material educativo sobre la conservación arqueológica con la participación activa de ONG’s locales y líderes indígenas.